Una reflexión apróposito de una muerte inesperada

La vida es corta, pero sobretodo, impredecible.

No podemos saber hasta donde somos capaces de llegar, no hay manera de predecir el final. Y es triste porque pasamos muchas veces por la vida  sin pensarlo. Inconscientes por completo del tiempo, nos perdemos en pequeñeces sin importancia, nos agobiamos por el pasado  y le tenemos tanto miedo al futuro. No nos damos cuenta que desperdiciamos las horas discutiendo, odiando, enojándonos, sufriendo.

Sólo cuando estamos al borde, cuando miramos hacia la muerte empezamos a valorarlo todo, a replantearnos la vida, a deprimirnos…

Y mirar desde afuera a un posible cadáver te hace reflexionar por un momento. De repente pareces vulnerable. Empiezas a buscar fe.

Comienza la cuenta regresiva.

Luego viene el golpe, sin avisar, de la hoz.

En ese momento todo pierde sentido y a la vez todo es real…y ¡cómo duele!

Pero el tiempo pasa, los vivos entierran a sus muertos y la vida sigue su camino cuesta abajo.

Maoli Fuser

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