Un lustro

Cuando salimos a comer esa noche antes de que me acompañaras al tributo a Silvio Rodriguez (gesto que aprecio demasiado ya que no te gusta realmente su música) te pregunté con toda la sinceridad del mundo y sin una pizca de drama o segundas intenciones si seguiríamos celebrando los meses de noviazgo.

Y no fue una pregunta cualquiera: sabes que tuvimos nuestras tormentas que nos separaron por algún tiempo y en lo personal soy más del tipo “contemos desde cero”, sin embargo quería saber tu opinión.

Me sorprendió escucharte hacer un cálculo mental y concluir que nuestro 5to aniversario sería en Enero. No me esperaba eso y me agradó, fue un lindo gesto. Típico de ti sorprenderme con cosas así.

¡Cinco años!

Es bastante tiempo.

Me gusta pensar que crecemos juntos, atesoro mucho ese pensamiento porque me da una sensación de seguridad, de continuidad… Como que esto es importante porque somos parte de la vida del otro a través del tiempo y las circunstancias. Espero hacerme entender…

Hemos pasado por tantas cosas que no creo que me ponga a contar todas nuestras anécdotas, nuestras locuras, nuestras incoherencias… Mas bien quiero resaltar otras cosas, cosas que valoro de estos 5 años de estar pendientes de la vida del otro.

Por ejemplo:

Esa manía tuya de mirarme como si fuera la cosa más linda del mundo.

Ese brillo en tus ojos cuando me dices que me amas.

La manera en la que me estrechas junto a ti cuando me abrazas.

Los “buenos días, buenas tardes y buenas noches” que me enseñaste a decir con más frecuencia.

Lo feliz que me siento al verte comer en la mesa con mi familia.

Como me pones los pies sobre la tierra y me bajas de mi “drama-land”.

Lo paciente que has sido conmigo, MUY PACIENTE.

Tus esfuerzos por estar conmigo a pesar de lo difícil que a veces se te ha hecho.

El hecho de que no me juzgues.

Que me escuches y que te esfuerces por cambiar sutilmente ciertas actitudes que me hieren.

Que hagas que valore mi cuerpo, en cualquier estado. No sabes lo bien que me haces con esto.

Como me haces reír cuando estoy triste.

Como me pones la piel de gallina cuando me besas o me hablas al oído.

Cuando me enseñas a la fuerza a ser paciente y a entender cuando no quieres hablar de tus problemas.

La PAZ mental que me has proporcionado por mucho tiempo.

Y seguramente hay muchas otras cosas más, pero esas son las más importantes. En serio GRACIAS, significas mucho en mi vida, son casi 5 años en los cuáles he estado estable y feliz la mayoría del tiempo (a pesar de mis depresiones y crisis), 5 años en los que he tenido una persona que no me ha exigido de más, que no me ha mirado por encima del hombro por mis trabas mentales, que literalmente he sentido como mi igual.

No significa que seas perfecto, de hecho hay cosas que me duelen y me asustan un poco de ti. Sin embargo pretendo siempre recordar que eres un simple mortal como yo, tan humano como cualquiera y que tengo que amarte con todas tus cosas.

Si hay algo que aprendí en estos últimos años es que debo dejar de pensar en las cosas en términos eternos.  Es muy romántico y todo pero no es real. Las cosas se dañan, las vidas se esfuman, el amor se acaba y las relaciones llegan a su fin. Así que, cariño mío, si esto dura 5 años o 30, guardaré en mi corazón todo lo bueno que me dejes y de corazón espero que hagas lo mismo.

Hay una frase que he inventado solo para ti. Pensando en ti.

“Quiero sonreír y disfrutar a tu lado en los momentos felices, tomar tu mano fuertemente en los días duros y oscuros y ser voz de aliento en tu cabeza cuando no esté físicamente a tu lado.”

He decidido que esta será mi definición de amor.

Y tú la inspiraste.

Una vez llegué a pensar que eras mi hogar…me equivoqué. Mi hogar soy yo pero si hay algo cierto y es que al llegar a casa deseo que seas tú quien abra la puerta. Quien coma conmigo, quien me dé el beso de las buenas noches y el de los buenos días.

Eso sí, quiero recordarte algo que te dije hace mucho tiempo: esto no es una prisión. Acuariano eres libre de irte cuando quieras, no pretendo retenerte de ninguna manera. Te amo lo suficiente como para desear que te quedes en un lugar donde no estés a gusto.

Finalmente, y para no hacer más largo esto, quiero manifestar mi descontento sobre tu negativa de seguir a mi lado. Aun me cuesta asimilar que después de tanto estés dispuesto a darle la espalda a nuestro futuro. Es una pena, una verdadera pérdida.

Está demás decirte que te amo. Aunque ya no lo quieras escuchar.

Feliz lustro.

Y que vengan los años que tengan que venir…para mí.

Prometo que solo dolerá unos minutos.

Nos vemos en el infierno.

Tu nena de siempre…

 

 

 

 

 

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